Reseña: Cosas que escribiste sobre el fuego

El 20 de abril, el día de mi cumpleaños, recibí un paquete sorpresa. Era bastante grande y no sabía de dónde venía, así que el misterio fue aún mayor. Lo abrí, sin saber qué esperar, y encontré muchísimas cosas maravillosas. Rolly, del canal Rolly Haacht y Lidia, del blog La literatura de los dormidos despiertos, unieron fuerzas para regalarme todo esto:

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2 Funkos de Dentro del laberinto: Jareth y Sarah con el gusanito; y los libros: Alianzas, de Iria y Selene; Seré Frágil, de Beatriz Esteban y Cosas que escribiste sobre el fuego, de Clara Cortés.

Los funkos ya están en mi estantería, velándome. Y de los libros, ya llevo leídos 2/3. El de Beatriz, Seré Frágil, ya lo reseñé y recomendé. Podéis ir a la reseña haciendo clic en el título.

Pero hoy toca hablar de Cosas que escribiste sobre el fuego, de Clara Cortés:

30812698Sinopsis: Ignasi y María estaban destinados a despedirse desde el principio. Cuando María llega al instituto, todo el mundo conoce su historia: su madre se encuentra en coma en el hospital tras recibir una brutal paliza. Pero el pasado oscuro que acompaña a María no logra ensombrecer su paso y, en poco tiempo, se convierte en el centro de todos los círculos. Sus sonrisas y ocurrencias la hacen brillar entre la multitud.
Ignasi lleva años en el mismo instituto y si algo lo define es su capacidad para pasar desapercibido. Nadie repara en él, salvo sus dos amigos de toda la vida. El silencio es su escondite y lo conoce muy bien. Por eso enseguida se da cuenta de que, tras las risas y cumplidos de María, hay alguien que calla un secreto.
Cuando los caminos de María e Ignasi se cruzan, sus vidas se complican. Y es que, si te une el silencio, el equilibrio se rompe cuando se empieza a oír la verdad…

Creo que primero voy a empezar por las cosas que menos me han gustado, porque supongo que, como tenía muchas ganas de empezarlo, me creé unas expectativas que, lamentablemente, no ha cumplido. Aunque ha cumplido otras, no me malinterpretéis. Lo primero es que no hay apenas trama. Esperaba que en cualquier momento surgiera la acción, el romance o algo que dijera: ahora sí. Pero no llega. Y cuando llega, dura muy poquito.

Supongo que también esperaba que me rompiera el corazón. Había escuchado que a Clara eso se le daba de maravilla y a mí es algo que me gusta que me hagan sentir (¡los libros y películas!), pero no sentí nada. Un poco de rabia por Ignasi, pero comprendía a María.

Y lo del fuego. Me parece que es algo que podría haber salido antes y haberse explotado muchísimo más. Pero se queda casi como si fuera un sueño. Porque fue algo que me sorprendió y maravilló, y que pensé que el resto de la novela iría entorno a ello. Pero me equivoqué.

Y ya está. Eso es lo “malo”.

Luego me encontré con la prosa de Clara que es sublime. Aunque la historia no avanzara, leerla era muy atractivo, enganchaba su manera de contar las cosas, de expresarse, de hacerte meter en la piel de los protagonistas. Tiene unas frases que son increíbles. No soy de las que ponen marcas en los libros porque no me gusta estropearlos, pero admito que este tiene varias desde el inicio hasta las últimas hojas.

“No era especialmente querido y tampoco odiado, pero porque no era alguien que hubiera destacado en una multitud. Aunque no puedo quejarme de eso, porque yo no es que hiciera nada al respecto. No hacía nada. Mi función allí, y de hecho en todas partes, era estar. Ser gente.

Antes de María, yo era solo gente”.

Los dos protagonistas me atraparon con sus personalidades. María me desconcertaba a veces, al igual que Ignasi, pero llegas a comprender sus comportamientos. Cada uno tiene un mundo interior gigantesco, de esos que guardan capas y capas, secretos, soledades y mucha profundidad intelectual. De ahí que descubrirlos fuera como magia, sumergirse en su universo donde te sentías seguro y te atrevías a quererlos.

Los secundarios, aunque apenas se muestren, me parece que son muy atractivos narrativamente hablando. Harry, una especie de Hermione deportista; Gon, el amigo ligón; Chris, el fantasma bondadoso; Ben, el ídolo transformado en monstruo. Y, aunque estas definiciones se quedan cortas, lo que de verdad me gustó fue conocerlos a través de los ojos de Ignasi. Con su tendencia a la melancolía, sus reflexiones, su apego y sus pies bien firmes en el suelo. Me parece un personaje muy especial, que sufre y que apenas se da cuenta hasta que ve la sangre, cuando ya es muy tarde.

Me quedo con dos referencias a una película y a un libro que dice María que le encantan y que me vi tan reflejada en su entusiasmo que se me escapó una amplia sonrisa al verlas: El viaje de Chihiro y Frankenstein. Una de mis películas favoritas de Estudio Ghibli y mi novela favorita junto a Wicked. Wonderful.

Me he enterado, tarde, de que ayer fue el cumpleaños de la autora, así que le mando desde aquí mis felicitaciones, porque además ¡es muy joven! Y tiene un talentazo increíble. Estoy deseando leer a su Clementine.

Finalmente, mi nota (que siempre es lo de menos) es 7’5 escobas.

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